El ultraderechista Salvini rompe el gobierno italiano y pide elecciones anticipadas

ROMA (apro).— Tras meses de fuego cruzado, el gobierno de la coalición creada hace poco más de un año por los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5S por sus siglas en italiano) y el ultraderechista partido de la Liga, que desde que tomó el poder ha supuesto varios dolores de cabeza para las autoridades europeas, ha llegado a su fin en Italia.

Así lo anunció el ministro de Interior y líder de la formación ultraderechista, Matteo Salvini, quien este jueves pidió elecciones anticipadas lo más pronto posible, bajo el argumento que las diferencias con sus socios gubernamentales son ya irreconciliables.

La última gota fue una votación el miércoles en el Parlamento italiano, donde el M5S se dijo contrario a la realización de la línea ferroviaria de alta velocidad Lyon-Turín, llamada TAV, que la Liga apoya fuertemente.

“No queremos más carteras o ministros, no queremos remodelaciones o gobiernos técnicos. Después de este gobierno, que ha hecho muchas cosas buenas, solo puede haber unas elecciones”, dijo Salvini, en un mensaje remitido a la prensa, tras una convulsa jornada política, en plena época de vacaciones en Italia.

“Ya se lo dije al (primer ministro, Giuseppe) Conte: acudamos inmediatamente al Parlamento para certificar que ya no existe una mayoría, como evidenció el voto sobre la TAV y los repetidos insultos que me han hecho. Devolvamos rápidamente la palabra a los italianos”, precisó el ultraderechista.

“Italia necesita certezas y decisiones valientes y compartidas. Es inútil seguir adelante en medio de noes, retrasos, bloqueos y disputas cotidianas”, había dicho más temprano la Liga.

“Cada día que pasa es un día perdido. Para nosotros la única alternativa a este gobierno es devolver la palabra a los italianos con nuevas elecciones”, habían añadido desde la formación.

La noticia cayó como un balde de agua fría dentro del M5S, cuyos asesores todavía a media tarde seguían sosteniendo que el gobierno no estaba a punto de caer, después de que a comienzos de esta semana la formación apoyara una mal digerida ley de la Liga que endureció las normas sobre la migración. Un sostén, este, que muchos dentro del M5S rechazaban u aceptaron sólo para mantener en pie el Ejecutivo.

“Algo se ha roto”, anticipó incluso el mismo Salvini, durante un mitin el miércoles en Sabaudia, una localidad marítima a pocos kilómetros de Roma.

“Estamos preparados, el poder no nos interesa y nunca lo ha hecho. Pero una cosa es cierta: Cuando tomas el pelo al país y a los ciudadanos, antes o después lo pagas”, respondió finalmente este jueves Luigi Di Maio, el líder del M5S, en una advertencia a sus exsocios de gobierno.

Múltiples escenarios

De esta manera ahora se abren una serie de incógnitas y múltiples escenarios sobre el futuro político inmediato del país, uno de los más inestables a nivel político de Europa.

El presidente de la República, Sergio Mattarella, tuvo que regresar de urgencia de sus vacaciones de verano para gestionar la crisis. Será él, de hecho, quien deberá decidir cuáles son los pasos a seguir y si habrá que convocar a elecciones.

El fin del gobierno de hecho, no implica necesariamente el fin de la legislatura. Antes de convocar a nuevas elecciones, Mattarella puede, por ejemplo, encargar a otra fuerza política para que intente formar gobierno, una hipótesis válida antes de la convocatoria de nuevas elecciones.

Formar un gobierno del M5S con otros socios, de hecho, parece una misión realmente difícil puesto que el Partido Democrático (PD) no parece decidido a apoyar al M5S y, además, según los últimos sondeos, la Liga tiene el 36% de los consensos, luego de que en las pasadas elecciones europeas de mayo Salvini obtuviese un excelente resultado que lo ha reforzado y le ha dado, probablemente, la fuerza para aumentar la presión y los reclamos sobre sus socios.

Además, la formación, junto con la derechista Hermanos de Italia (FdI, por sus siglas en italiano), y el partido Forza Italia de Silvio Berlusconi, alcanza hasta el 50 por ciento de los votos.

Dicho esto, una posibilidad es la puesta en marcha de un gobierno de tecnócratas, que gobierne el país por un tiempo indeterminado, hasta la convocatoria de nuevas elecciones.

En todo caso, la incógnita son también los tiempos para un eventual desenlace, puesto que el Parlamento italiano ya cerró sus puertas por las vacaciones estivales y ahora se desconoce cuándo podría el gobierno de Conte someterse a una votación de confianza.

“Las vacaciones de verano no pueden ser una excusa para perder el tiempo”, dijo al respecto el ministro Salvini. Los diputados y senadores “pueden volver a trabajar la semana que viene, como han hecho millones de italianos”, opinó.

Sea como fuera, la legislación italiana establece que las elecciones se celebren un mínimo de 45 días y un máximo de 70 días después de la disolución de las dos cámaras del Parlamento, algo que fijaba una eventual fecha para las elecciones en octubre próximo.

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